¿Vándalos?

 

Articulo Publicado na Voz de Galicia - , noticia de Santiago -  Edición Impresa

EL ORÁCULO DE DELFOS - JUAN J. MORALEJO - ¿Vándalos?

http://www.lavozdegalicia.es/se_opinion/noticia.jsp?CAT=130&TEXTO=4437132

 

 

LOS VÁNDALOS eran una horda ni mejor ni peor que otras muchas que tuvieron que ganarse la vida amargándosela al vecino, especialmente si el vecino era de los que en latín se saludaban a sí mismos como beati possidentes , es decir, bienaventurados los que tenían¿ hasta que venían vándalos, suevos, alanos, hunos, vikingos, cimbrios, teutones, etcétera a ponerles la cuenta a cero y vaciarles el establo. El repertorio de formas de ganarse la vida incluía bastantes de las que no había que avergonzarse, aunque sí había que evitar al que tenía que practicarlas. Visto lo visto y más cosas que se podrían ver, llamarle vándalo al Estúpido Destructor Ocioso es una falta de respeto a los vándalos, que a su modo y manera hasta te fueron una nacionalidad histórica con su lengua propia y todo.

Madrugada del viernes, movidón . Salgo camino del Tambre. El papá de la menor Fulanita dormirá, supongo a tope feliz, mientras Fulanita vacía el fol del colocón que la puso marchosa por cinco o seis horas. Un poco más abajo el Estúpido Destructor Ocioso se empeña, y lo consigue, en doblar y romper el camelio. Hay carreras con los contenedores, un par de imbéciles aprieta todos los timbres¿ Hay un surtido amplio de distracciones para las que un vándalo de verdad no tendría tiempo e incluso le molestaría que lo invitáramos a hacer el memo. Y si nos pillase el vándalo llamándole vándalo al Estúpido Destructor Ocioso nos denunciaría por degradarle el nombre.

El Estúpido Destructor Ocioso en todas sus formas y maneras, con casuística muy variada de predominio de la estupidez, de la destrucción o, caso menos malo, del ocio, es el resultado natural e impepinable de llegar a los quince añitos sin otro criterio que sus santas narices, potenciadas más de una vez por la santa pachorra de papá y mamá y con pista libre por la oportunísima e inevitable retirada estratégica del profe al que papá y mamá serán los primeros en dejar con el culo al aire en cuanto haya el menor incidente con el nene o la nena. No sé si me explico, pero lo de educar hijos exige a diario verbos tan poco molones como prohibir y reprimir. Lo de Rousseau es escasamente cierto si no lo corregimos muy a fondo: el hombre es bueno por naturaleza -y corregimos, bueno ma non troppo - y la sociedad lo pervierte -y corregimos, o lo mete en vereda y lo pone a andar¿

Y si llegas a los quince sin que te hayan dicho muchas veces lo de niño, siéntate, cállate, habla, no grites, ponte de pie, saluda, ese cachivache no te hace ninguna falta, a ese sitio no tienes por qué ir, eso no es para ti, tienes que estudiar, que lo haga Fulanito no es criterio, etcétera, es probable que, aunque no acabes torciendo camelios ni echando la pastilla todos los jueves, tus capacidades y tus actitudes estén muy lejos del mejor punto posible. Hasta puede ocurrirte que tu mejor momento sea espantar el tedio y el ocio de madrugada conjugando dos tristísimos verbos muy de moda: mangarla y rañarla.