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El Banco de España cerró diez sucursales con la entrada
del año que corre. Y entre ellas está la de Santiago. Todas las capitales
de comunidad autónoma continúan con la representación de la banca oficial
excepto Galicia. Cierto que Vitoria también perdió la oficina, pero el País
Vasco mantiene oficinas en Bilbao y San Sebastián. ¿Por qué el País Vasco
conserva dos oficinas y Galicia, con más población, se queda con una
situada en un extremo del territorio? Tenemos que reconocer que para el
centralismo asentado en Madrid, Galicia es un cero a la izquierda. Sevilla,
Oviedo, Zaragoza, Las Palmas, Tenerife, Santander, Toledo, Valladolid,
Barcelona, Logroño, Murcia, Pamplona, Valencia, Ceuta y Mellilla, capitales
autonómicas, continúan con sucursal del Banco de España. Mérida, la capital
extremeña, ya no poseía oficina. Andalucía, Canarias, País Vasco y
Comunidad Valenciana mantienen dos oficinas. ¿Por qué Galicia con más
población que alguna de estas comunidades no recibió el mismo trato?
Galicia no tiene quien le defienda. Y dentro de Galicia, Santiago es como
un barco sin rumbo. Ya ni tiene cardenal. Parece que ese nuevo desdén del
poder central a la capital de Galicia ya no tiene vuelta atrás, entre otras
cosas porque nadie levantará esa bandera. Por tanto, ¿qué se va a hacer con
el edificio de la plaza de Platerías? Agustín Pena, de Raigame, ha pedido
hace más de un año que se desmonte parte de la fachada para volver la línea
a la de las antiguas Casas de Espinosa. Pero en el Ayuntamiento no le hacen
caso ni a Díaz Pardo. ¡El colmo!
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